Teniendo en cuenta
todo este tema de los riesgos biológicos, que los virus, que las bacterias, que
los hongos y los parásitos. No se en que momento podremos disfrutar de tantos
manjares y actividades que son placenteras pero que, pueden llegar a generar una
enfermedad.
Si voy de paseo a
tierra caliente y me provoca un raspao, o un jugo de mandarina de esos que
suelen vender con mucho hielo, entonces no me lo puedo tomar porque quien sabe
con que agua lo hacen?, de donde vendrá
ese hielo?. Si quiero un tamal de los que venden en la plaza, hay que mirar que
el sitio este limpio, que las personas que manipulen el alimento tengan por lo
menos las normas de higiene básicas.
Algo muy curioso
que me pasó el domingo, fui a San Andresito de la 38 y por lo general, allí
venden una lechona muy rica, aparentemente fresca, siempre que iba, ese era uno
de los planes comer lechona. Pero solo en pensar en el polvo que le entraba a
la comida, el ambiente, el polvo de
calle, el cabello de la persona que estaba sirviendo me dio nauseas y no fui
capaz de comer. En la cocina de mi casa ahora permanece un frasco con hipoclorito para limpiar.
Entonces se volvió
muy complicado este tema de los riesgos biológicos, como estudiante se vuelve uno más prevenido y
analítico. El autocuidado es bueno, pero hasta que punto se nos vuelve una
obsesión?.